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Ayer hizo un mes que dejé China. Durante el año que he vivido allí no pude estar en contacto tanto como quería con el resto del mundo. ¡Tengo tantas historias interesantes  acumuladas que quiero compartir y no sé por dónde empezar! Por ahora comenzaré con una reflexión sobre qué ha sido lo mejor y lo peor de vivir en el gigante asiático.

¿Merece la pena ir a vivir a China? ¡Conoce las ventajas e inconvenientes!

Lo mejor

El trabajo

Encontrar trabajo en China es muy fácil si eres extranjero, y sobre todo si hablas idiomas. ¡Me llovían ofertas de trabajo buenísimas de todas las ciudades del país! Con sueldos increíbles y muchas facilidades: no pagar  casa, agua, electricidad, buenos horarios, dinero para los vuelos, etc. Conocí a mucha gente que aun sin hablar idiomas también encontraron oportunidades magníficas como entrenadores de fútbol, de tenis, arquitectos, etc. ¡Es un país en crecimiento y necesita a gente de todo el mundo! Es una buena opción para ir a ahorrar dinero.

El respeto en la profesión:

En mi caso, trabajé como profesora de universidad y la verdad es que la experiencia es completamente diferente a Occidente. La figura del profesor (sobre todo de universidad) es de las más elevadas en la sociedad China. Por eso no había semana que no me fuera a casa con un regalo o una invitación a comer o a ir al Karaoke. Además las clases eran una gozada: alumnos respetuosos, callados y sedientos por aprender ¡Nada que ver con España!

La “fama”:

¡Ser extranjero en China es como ser una estrella de cine! Si vas a Pekín, Shanghai, Hongkong, Hangzhou y otros lugares conocidos no te pasará (o al menos no tanto), pero si vives en una zona menos conocida y desarrollada ¡prepárate para las cámaras! No podrás salir sin que te miren, te paren para pedirte fotos, intenten hablar contigo, elogiarte o incluso darte regalos o ofrecer su ayuda. Para muchos chinos, serás el primer extranjero que vean en su vida ¡Sus caras no tienen precio! La verdad es que son momentos preciosos, sobre todo cuando te pasa con niños. Te señalan y gritan wàiguoren! waiguoren! (extranjero) y ponen una carita que parece que han visto a su personaje favorito en Disneyland… ¡Brutal!

El paisaje:

Es otro mundo… Desde la arquitectura antigua hasta las ciudades más modernas o la manera que tienen de hacer crecer los jardines. Te quedarás con la boca abierta a cada rato. ¡Verás lugares con miles de años de historia que te harán sentir mil cosas a la vez! Como consejo, te animo a ir a ciudades o montañas menos conocidas: no están preparadas para los extranjeros y la experiencia es increíblemente china, además encontrarás menos aglomeraciones de gente.

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La comida:

Bueno, si no eres tiquismiquis la comida es un puntazo a favor. Eso sí, olvídate de los rollitos de primavera, el arroz tres delicias y el cerdo agridulce porque no los vas a encontrar. Es como la “ensaladilla rusa”, que no es Rusa (y de hecho ahí la llaman ensaladilla francesa). Aprende la frase “qingbulade” si no te gusta el picante. ¡Y aun así prepárate para comer picante igualmente! China es un país tan grande que realmente no podemos hablar de gastronomía China. Ahí consideran que tienen hasta 8 tipos diferentes de tradiciones culinarias, cada una distinta a las demás y con sus peculiares características. ¡Así que anímate a probar todo lo que puedas!

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La gente y el idioma:

Lo de la gente no hace falta que lo explique ¿verdad? Os encontraréis a un pueblo al que le sobra generosidad y ganas de aprender sobre el lugar de donde vienes. También te harás familia con los extranjeros que conozcas, y cada uno de ellos tiene una historia muy interesante. Sobre el idioma… Sé que el chino es muy difícil y no a todos les gusta como suena. Pero créeme, en realidad es una lengua preciosa y cada “dibujito” o palabra tiene detrás un sentido y una historia. Aprender chino es como aprender a descifrar un código secreto y milenario. Solo que de secreto no tiene nada para sus millones de hablantes.

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Los trenes, las bicis y las ebikes:

Aunque los trenes bala todavía sean un poco caros, merecen la pena porque te llevan al lugar más lejano en unas pocas horas. Otra alternativa son los trenes antiguos, mucho más lentos, viejos y baratos, pero los paisajes que ves en el trayecto son impresionantes. ¡Y la gente que conoces en ellos aun más! Para moverte por la ciudad, encontrarás un montón de compañías de bicicletas públicas que podrás utilizar por un céntimo la hora. ¡Ahora incluso tienen motos eléctricas públicas!

Los precios

Vivir en China es mucho más barato que vivir en Europa. ¡Es facilísimo ahorrar! Es verdad que muchos países asiáticos son más baratos, pero China tiene una ventaja respecto a ellos. En esos países puede costarte más encontrar un trabajo en el que te paguen como en Europa, mientras que en China eso es mucho más sencillo. Así que puedes vivir cobrando lo mismo (o más) que en tu país, pero viviendo con precios bastante más bajos. Por ejemplo, puedes comer al menos 3 veces cada día por un total 20 RMB (casi 4€) ¡y los platos son bastante grandes!

Lo peor

La calidad de vida:

Como extranjera viví con muchos lujos que la mayoría de la población no tenía. Aun así, fuera de casa era una más y por lo tanto la comida, servicios, locales y baños eran los mismos. No hay que olvidar que China es un país en desarrollo. La mayor parte del país todavía es pobre y rural. Si vas de mochileo, tendrás que ir a baños que son simplemente un agujero en el suelo, sin puertas, haciendo contacto visual con otra gente. Sí, tal como lo lees. También hay muchos escándalos por reutilizar el aceite sin parar, por la falta de higiene en los locales o incluso por crear “alcohol” casero y venderlo como alcohol de marca. Eso sucedía con muchas bebidas y alimentos… Muchas veces no sabrás lo que comes. No te aconsejo para nada beber alcohol en locales, mejor en supermercados como Carrefour. También está el problema de la gran cantidad de personas que viven allí. ¡Te volverás un experto en hacer colas! En definitiva, olvídate de mucho de los lujos a los que estamos acostumbrados en Europa.

La “fama”:

Si bien he escrito que la fama era algo bueno, también tiene su lado malo. Tener que saludar, pararte y hacerte fotos siempre que sales, no es divertido. A mí a veces incluso ni me preguntaban: se me acercaban y me plantaban la cámara en la cara sin pedir permiso (esto pasaba con la gente más mayor). Incluso si me lo pedían y eran amables, no me apetecía hacer el papel de waiguoren con mi moño choni, sin arreglar y medio en pijama cuando bajaba a hacer la compra de última hora. Además, si no te gusta tanto la atención, puedes llegar a sentirte mal por recibir tantos regalos y cenas pagadas. ¡Y más si quieres ahorrar! Porque después se espera que tú devuelvas el favor en algún momento. Otra parte mala es que mucha gente será muy simpática contigo y pensarás ¡yupi un amig@! pero lo único que querrán es que les des clases gratis de inglés a ellos o a sus hijos.

Algunos aspectos culturales:

Esto depende de la zona/ciudad de China, la mía era bastante tradicional. Por ejemplo, no podía ir vestida corta o enseñando mucho (o nada). Por ejemplo en mi contrato había una cláusula en el contrato que me pedía vestir de forma respetuosa acorde a mi posición de profesora. Además, no me sentía muy cómoda cuando iba un poco más ligerita: la moda de mujer en mi zona era conservadora, y las miradas por ser extranjera ya eran suficientes. También te chocará la atención al cliente, es más seca a lo que estamos acostumbrados a España. Y si vas acompañada por un hombre ni te molestes en sacar tu lado feminista: tendrás que aceptar que hablen primero al chico. Había personas que le pedían permiso a mi pareja para saludarme con la mano o interactuar conmigo. No te ofendas, recuerda que es su manera de mostrar respeto.

La contaminación:

Uff, qué decir sobre ello ¡Horrible! La garganta me picaba y tenía la piel tres mil veces peor. Es como estar fumando continuamente. Lo mejor es llevar una mascarilla buena siempre que se pueda, comprar uno o varios purificador de aire y también poner muchas plantas por toda la casa. Al menos ahora parece que el gobierno está más concienciado ya que había muchas iniciativas sobre convertir los áticos públicos de los edificios en zonas verdes. También había muchos jardineros plantando árboles y creando jardines o espacios verdes donde pudieran.

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El cambio y el choque cultural:

Te digan lo que te digan, nada realmente te prepara para China. Especialmente si es tu primera vez en un país asiático o tan diferente al tuyo. Los expertos viajeros que conocí allí siempre decían que junto con la India, vivir en China es la experiencia que más les cambió. No he estado en la India, pero desde luego vivir en China me ha cambiado tanto que ni me molesto en intentar explicarlo a los amigos y a la familia. Es difícil de entender si no se ha vivido, supongo que la explicación es que no es un lugar fácil.

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Y por último… ¡Internet!

Prepárate para estar casi desconectado de lo que sucede al otro lado del mundo. Será más difícil contactar con amigos y familiares. Y si como yo tienes un blog o eres fan de las redes ¡lo pasarás mal! Por supuesto hay maneras de mejorar esta situación, la mejor es conseguir un VPN. Pero aun así el acceso a las redes occidentales seguirá siendo complicadete. Sobre todo si utilizas un móvil chino y apps chinas, puesto que no se pueden utilizar con un VPN en marcha. Te aconsejo que pidas a tu gente que se descargue Wechat, el Whatsapp chino. Yo también aprovechaba las pocas veces que Instagram funcionaba para subir posts larguitos e informativos, para que todos supieran que estoy bien y lo que he hecho.

Veredicto ¿merece la pena vivir en China?

Sería una terrible viajera si no recomendara vivir en China. No volverás a ser el mismo después de esta experiencia. Tus opciones, creencias y habilidades crecerán y cambiaran tanto que ni te lo imaginas. Sé que da miedo, sé que está lejos, sé que parece que vas solo ante el peligro. Pero también sé que arriesgando he ganado mucho más de lo que esperaba, he aprendido más de lo que necesitaba y he crecido más de lo que habría hecho quedándome en casa. China te aturdirá y enloquecerá mientras te enamora y te transforma sin que te des cuenta. Y una vez te vayas de ahí, por mucho que hayas añorado tu casa, soñarás con volver a pisar esas tierras tan lejanas… extrañas y misteriosas en su día, pero que ahora también se sienten como un hogar. Es más, la mayoría de las personas que conocí se quedaron,  llevaban ya unos años o estaban de vuelta después de muchos viajes a China. No cambiaría mi experiencia en China por nada. Sé que volveré, y no será solo una vez.

Así que la respuesta es

sí, atrévete. Explora, sufre, cambia, entiende, transfórmate y crece!!!

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