Cómo el Erasmus cambió tu vida.

Imagen emka74 en Shutterstock.

Este año se celebra el 30º aniversario del programa Erasmus. A todo aquel que haya tenido la gran suerte de participar en él, la palabra Erasmus le provoca un cosquilleo que atraviesa toda la columna hasta dejarle la piel de gallina.

Para algunos fue la primera vez que estuvimos lejos de casa. Para muchos fue la primera vez que estuvieron solos. Para otros fue un destino más de sus itinerantes estudios. Pero para todos, sin ninguna duda, Erasmus significa que tu vida cambió. Erasmus es la palabra que marca el antes y el después de ese click que viviste dentro de ti.

Ser de ese selecto y suertudo club Eramus hace que vivas al máximo y con más entusiasmo que nadie la experiencia de estudiar y vivir en el extranjero. Te llena de una energía y unas ganas de vivir exageradas que parecen no agotarse nunca, incluso hasta meses después de haber vuelto a casa.

Ser Erasmus es saber que durante tu beca vas a ser capaz de vivir cómo quieras, que podrás experimentar, disfrutar y aprender todo lo que quieras y cuando quieras. Viajes, fiestas, amistades, amoríos, ir de país en país, asistir a exámenes llevando días sin dormir… Y es dentro de esa total libertad que sucede el cambio. Aunque cada uno lo viva a su manera, con sus propias locuras e historias, todos – absolutamente todos – pasamos por el mismo viaje de auto-descubrimiento, amistad, madurez y emociones tan intensas que solo de recordarlas sientes que no te caben en el pecho. Lo mejor es que ni nos dábamos cuenta en el momento que lo vivíamos. No sabíamos lo que el Erasmus supondría para nosotros hasta que nos encontramos de nuevo en casa, sintiéndonos como extraños… porque hay algo no acaba de encajar, algo es diferente. En efecto: nosotros. No somos los mismo de antes.

Después de un año que es como una montaña rusa de sentimientos y experiencias, entiendes la frase de Once Erasmus, Always Erasmus. Y es que el Erasmus no acaba cuando vuelves a casa. Las historias y el cambio que viviste durante ese año formarán parte de ti siempre. Mantener las amistades y conexiones que ahí hiciste, también forman parte del Erasmus. Cambiar lo que eras antes, incorporando todo lo que aprendiste durante ese año, también es Erasmus. Aprender a convivir con el dolor de tener que vivir lejos de personas a las que quieres, enfrentarte a las dudas que surgen al replantearte tu vida, o volver con tus viejas amistades sabiendo que algo en ti no es igual y no sabes cómo expresarlo… Todo eso también es Erasmus. Los días de planes improvisados con tus amigos, cenas en 5 idiomas diferentes y viajes de último momento se convierten en cartas, llamadas por Skype y postales de diferentes partes del mundo en las que la última frase siempre es la misma “Ojalá estuvieras aquí“. Las lágrimas de despedida y borracheras que pasaste junto a tus amigos se convierten en planes de futuros re-encuentros que parece nunca sucederán, y es que es difícil coincidir en fechas.
Hasta que un día mágicamente te encuentras de nuevo en un avión, tren o barco dirección a _______. Y volvéis a llorar, volvéis a reír, volvéis a hacer locuras y volvéis a sentir por unos días ese calor interno, esa emoción y ganas de ver la vida como lo que es: una increíble aventura en la que todo puede suceder si simplemente te atreves, y en la que puedes llegar a encontrar amistades donde jamás lo hubieras imaginado. Estos encuentros esporádicos y fugaces, hacen que se mantenga viva la llama de lo que realmente es el Erasmus: una aventura de auto-descubrimiento constante en la que las ansias de crecer, explorar y reír con desconocidos son más grandes que el miedo, la inseguridad y los prejuicios. Y vuelves a casa con energías renovadas, recordando que no todo tiene que ser rutina y que dentro de ti siempre hay mucho más por explotar y descubrir.

Así que, como bien dijo un amigo, no olvidéis nunca lo que aprendisteis ese año, no convirtáis el Erasmus en un simple recuerdo del pasado, cada vez más lejano. Utilizad todo lo que vivisteis para perseguir sin miedo todo aquello que queráis, para empujar vuestros los límites, para querer con más fuerza y menos miedo.
Al fin y al cabo, de eso trata el Erasmus, de aprender que hay otra manera de vivir.

Once Erasmus, Always Erasmus. 

Elijo la imagen del muro de John Lennon como homenaje a mi último viaje a Praga para re-encontrarme con mis hermanas de Erasmus… Después de casi 3 años sin vernos. Ahora y siempre, os quiero.

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